lunes, 24 de octubre de 2011

MELANCOLIA: ME GUSTA EL OLOR A POLLA, SUDADITA O LUBRICADITA.

Me gusta el olor a pinga sudada o lubricada ¿Qué le voy a hacer?¡Soy un romantico!. Ahora con apetito paladeo la saliva como si saboreara el particular sabor de la polla en la boca, recien pelada. Hay veces en la vida de un hombre que la imaginacion del sabor antecede en las papilas gustativas y en la napia, el sabor inconfundible del alimento. Voy por la calle y saboreo sin haber comido una jícara de chocolate o una buena empanada, hoy el cielo huele a puding de pollo. Son esos antojos en el culo y en los ojos. ¡Me ha salido un pareado!¡bien culiado, bien enculado!. Ahora saboreo una polla de chaval joven, sudado y peludita, un joven joven, caliente y cerdo. Saboreo las pollas de doce "amigos" todas a la vez, y me revientan el culo.
Siento una gran melancolia de las pollas que paladeo todos loss dias en mi imaginacion, no veo hombres, veo pollas con patas, escurriendose, caminando, corriendo...un grupo colegial de pollas, un grupo universitario de pollas, unos grupo de pollas trabajadoras...Una sociedad de pollas organizadas, esperando el mejor momento para endurecerse y explotar en un gigante vomito de semen. Los pibes de instituto, con sus pollas sudorosas y habiles, los universitarios con sus pollas duras y experimentadas...
Solo los reconozco por los olores de sus pollas y el de sus axilas folladas por un pene.
Siento nostalgia de la carne follada y exhausta por miles de penetraciones colectivas.

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