Estaban reunidos en la puerta hablando y riendo mientras se la tocaban.
-Chupamela un poquito y le vas cogiendo el truco- sacó un trabuco del pantalon, el tronco grueso con una peca y la punta grande e hinchada a reventar.
-Tratame como un pedazo de carne...-fue entonces cuando me entregué como un sumiso sintiendo el placer de sentir mi carne vulerada y profanada, cuatro penes entraron en mis labios indefensos y dos se aprovecharon de mi culo. Grité, pero solo se oía 'glurp, glurp, glurp...'
No hay comentarios:
Publicar un comentario