Se que le gustan mis morros, cuando acaricio su pene con mis labios, y lo masajeo hasta el tronco. Luego le paso la lengua por los testiculos. 'Me encanta tu boquita'- me dice. Y yo le contesto 'ummm umm', comiendo con voracidad su pene de 20 centimetros, y masajeando sus lindas pelotas. Le contesto 'ningun tio ha hecho lo que voy a hacerte'- y entonces le recorro en mordiscos y caricias. Me abrazo contra el mientras le hago un chupeton en el cuello. Y penetro su región más intima y más generosa, amplios montes de carne sumisos y lomos serenos y temblorosos de piel tersa y fria, humedecida por la boca que los palpa. El pene huele a liquido preseminal y sudor, me lo pongo en los labios y con el le beso la boca, se queda dormido mientras le beso, y acabo la faena mientras duerme. El sentimiento de la carne penetrada y recorrida de caricias...sin limites para la fanasia, entre dos hombres, en la intimidad, sin limites para las perversiones...
Que rica esta la verga del vecino, se mueve sola y da coletazos contra las mejillas lascivamente
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